El tal Amancio y prácticamente la mayoría de los tuiteros o youtubers tienen muy poca credibilidad. O todos. No se por qué os empeñáis tanto en seguirlos? Lo único que les interesa son las views, porque es su trabajo, y es entendible. Por tanto, viven felices en la polémica, pues genera mucho interés, o dicen/escriben cualquier cosa que genere atención y se pueda hacer viral. Como consecuencia, credibilidad y objetividad, 0. Se pueden sacar estadísticas ad hoc para demostrar lo que queramos en el fútbol. El fútbol es uno de los deportes menos modelables matemáticamente, pues las estadísticas no cuentan ni la mitad de la historia y son muy manipulables.
Curiosamente, el tal Amancio, que es estadounidense (creo), participa alguna vez en un podcast que escucho de vez en cuando porque es lo único serio y objetivo que he encontrado, Managing Madrid (es en Inglés), y su aporte me parece de lo peorcito, sin ser tan malo como en los tuits, eh.
Yo creo que encontráis comentarios mucho mejores en este mismo foro por parte de todos, pues aunque seamos forofos y nos pueda el enfado alguna vez, nadie nos paga nada por ser el usuario de la semana :)
El tema aquí es más sencillo, y lo vemos desde hace dos años: Vini y Mbappé juntos no funcionan, por razones bien conocidas que no voy a repetir. A eso hay que sumarle que Mbappé en 2026 no tiene puntería, aunque ahora por lo menos físicamente parece estar bien, y que Vini es un jugador sin confianza ninguna, que necesita perder 20+ balones para generar una jugada de gol, sometido además a una presión bárbara, en casa y fuera.
Esto no es para defender a ninguno de los dos. Para mí, la solución pasa por la salida de uno de ellos, por lo menos (o los dos!). Este verano hemos tenido la oportunidad de tomar esa decisión y no ha habido valor, lo que posiblemente termine en más nadapletes y más cambios de entrenador. Porque hoy día, en el fútbol moderno, los jugadores no pueden tener tanto poder (o el entrenador tan poco), y sobre todo si no tienen un IQ alto en el campo, como Mbappé y Vini, que saben ser cracks, pero no precisamente por su visión de juego y capacidad de autogestión en la cancha.