El partido esperado. Un Madrid completamente indefinido e indefinible. Un equipo que no sabe a lo que juega, no tiene plan alguno y que simplemente se guía por lo que algunos jugadores ponen puntualmente. Y por ese célebre "toque de corneta" que se lleva dando en el Bernabéu en partidos como el de anoche desde que lo pisó por primera vez Di Stefano. Y cuando el Madrid aprieta, el equipo contrario sufre. Siempre. Sufría incluso la Juve del 96 camino a ganar la orejona cuando nuestro equipo era parecido al de ahora: insulso, a retales que no pegaban, con enormes carencias, dominado por los caciques del vestuario y con el entrenador puesto por el Ayuntamiento.
Se ha podido empatar, se ha podido incluso ganar. Pero la lógica ha impuesto que ganase el Bayern que, aunque perdido en ciertos momentos y frágil atrás como se esperaba, nos pudo golear.
El Madrid hace 10 minutos buenos entre periodos completamente estériles y en cuanto le presionan un poco con acierto puede recibir dos goles en dos pelotas mal sacadas. Lo que decíamos: indefinición de lo que es, poco trabajo en general, dan poca confianza.
Lo de la defensa es un drama. Se ha tirado un dinero este verano tremendo. Las comisiones jugosas que se han llevado algunos calentitas se ven desde la supuesta misión de la NASA que "viene desde la Luna". El paquete argentino y el Carreras éste que no debió ni costarnos la mitad de la mitad.
Militao cada vez que juega, cojo, tieso o destrozado da una sensación de pundonor, ganas y capacidad que ya quisiera yo para todos sus compañeros. Nos iría mejor si hubiera más tipos como él en ese vestuario(y sin sus lesiones, lamentablemente).
El resultado no es estrictamente malo tras el golito de un Mbappe que vuelve a "demostrar" su "idilio" para liderar proyectos ganadores, pero al final el problema es el de siempre: nosotros.
Recuerdo cuando los Celtics en las finales del 84 palmaron de 30 el tercer partido y le preguntaron a Larry Bird qué había pasado y qué necesitaban para salir de esa mala situación. Dijo: "12 transplantes de corazón" refiriéndose a él y sus 11 compañeros.
¿Qué necesitamos en Múnich? Que vuelva el verdadero corazón del Madrid. No el de este club a la deriva que ni sabe si viene o va y de qué manera lo hace, en brazos de algunos jugadores sobrevalorados y encantados de conocerse a sí mismos. Volver a la identidad que nos ha dado tanto.
El faraón siempre pone como ejemplo de gestión a los Dallas Cowboys de la NFL(de hecho lo del "parque tecnológico" es lo mismo que tienen ellos). Los Cowboys no pisan la Superbowl desde el 96. Ése es el camino que hay que dejar en cuanto se pueda porque nos conduce a lo que vemos: foco fuera del césped, equipo disfuncional del que no te puedes fiar ni en el mismo partido, 7 derrotas en 19 partidos de un entrenador puesto a dedo para mantener las consignas del relato y un fútbol sin pies ni cabeza con una de las plantillas más caras de la historia del fútbol.