La realidad es que tenemos dos jugadores con estatus de supercracks (en teoría), con sueldazos e incapaces de enderezar el rumbo porque se molestan en el campo... Está claro que tan cracks no son, ninguno de los dos. Cobrando 25-35 millones limpios al año, no hay excusa que valga: Mbappé tiene que meterlas con mayor frecuencia y Vini no puede perder 20 balones por partido atacando siempre como pollo sin cabeza, sobre todo si no ha llegado todavía a su estado de forma óptimo. Así no va a recuperar nunca la confianza.
El entrenador no puede hacer nada, se llame como se llame, y no hay nada peor que un equipo donde los jugadores, en nuestro caso encima limitados en inteligencia futbolística (quitando a Güler y pocos otros), mandan más que el entrenador.
Uno de los dos tenía que haber salido, uno o ambos es mejor que quedarnos como estamos. Este verano se pudo empezar la limpieza y no se hizo. Ahora toca esperar lo que le falte de contrato a Mbappé, y seguro que lo terminan renovando. Porque Vini, como siga así, no va a valer ni 100 millones, además de que, como todos, no se va a querer ir.
Espero equivocarme mucho, pero decíamos muchos que con Mbappé nos estábamos metiendo en un lío. Lo que no nos esperábamos era que todos bajaran tanto el nivel. Son ya dos temporadas así y empezando la tercera más o menos igual.
