A Xabi le ha quitado autoridad el club, el día que decide sustituir a un jugador, acertado o no, y tras el enfado y desafío público del jugador incluso con posterior rueda de prensa en la que pide perdón hasta a quien limpia los retretes pero no al entrenador que es con quien tiene el enfrentamiento,
el club desliza que el entrenador se ha equivocado al sustituirlo y que debe mimarle más pierde todo tipo de autoridad de cara a la plantilla porque los jugadores que estén descontentos saben que pueden echar un pulso al entrenador y que esté tendrá que ceder o coger la puerta e irse.Ese es el verdadero punto de inflexión, ese es el día que los jugadores saben que tienen el poder de echar a quien les hace correr y les quita días libres, y Xabi bien que hace en aguantar, es la diferencia de tener que pagar por irte o cobrar un finiquito porque te echan los jugadores.
Yo te diría que la raíz del problema es muy anterior a ese episodio. Recordemos que Xabi cuando viene llega hablando de presión alta, Rock N Roll, rotaciones, meritocracia, cantera y demás promesas. Empieza cumpliendo sin quejas de los suyos, o sin muchas quejas. Uno de los primeros rumores de la temporada, si es que les damos credibilidad, es que Rodrygo pide jugar en la banda izquierda porque no se siente cómodo en la derecha.
No importa eso, arranca con el brasileño y rotando a Vinicius que venía muy cansado de la temporada anterior. Vini no dice una palabra. Se ve que no le gusta, pero no se queja. Xabi cumple lo que dice, rota y pone por meritocracia. Enseguida se da cuenta de que Arda le da muy buen rendimiento y lo pone. Gonzalo le pasa por delante a Rodrygo, algo impensable con Ancelotti. Mueve el esquema, sube las líneas de presión y ataca todo el tiempo y por todo el campo. Miel sobre hojuelas.
Pero... regresa Mbappé y, contra el campeón de Champions, lo pone de titular sin estar rodado y sacrificando la posición de Gonzalo y volviendo al 4-2-4 que tanto daño nos hizo esa temporada. No sólo eso, aunque Mbappé no juega un pimiento, lo deja los 90 minutos mientras sienta a Jude y Vinicius en el 63 y a Gonzalo en el 70. Ahí se ve pro primera vez que la meritocracia, las rotaciones y la cantera son para cuando convienen.
Antes de que me digan que la tengo tomada con el pobre infeliz francés, déjenme decirles que la segunda gran traición no lo involucra a él. Regresamos del Mundial y Gonzalo pasa de protagonista muy prometedor a desterrado en la banca. Eso sí, Rodrygo juega cientos de minutos sin hacer nada que los justifique. De Endrick y los del Castilla no se sabe. La tercera gran traición fue poner a Jude, de nuevo acabado de regresar de lesión, contra el Atleti, de titular. Mientras tanto, todos son cambiados menos Mbappé, da igual como juegue y lo que te pida el partido.
Con todos esos antecedentes llega el lío de la sustitución de Vinicius, que se porta muy mal, y ahí se termina de ir todo a la mierda. Pero eso fue el principio del final, no fue ni siquiera el final del principio.
Quien más ha traicionado a Xabi Alonso no está en el césped, lo tiene en el espejo cada mañana.