Partido insufrible de un Madrid que no juega a nada, que
tira, como es habitual, los primeros cuarenta y cinco minutos de partido a la
basura para luego jugar con prisas, con urgencias y sin ideas claras a la
desesperada. De esto no puedo culpar a Solari porque es lo que ha heredado, así
como la fragilidad en defensa. De lo que culpo al entrenador es de ver que hay
jugadores que están en un declive constante y sigan siendo titulares en
detrimento de la victoria.
Ramos, Nacho, Casemiro, Modric, Kroos, Bale, Asensio y
Benzema simplemente son de los peores jugadores en este preciso momento de la
Liga. Bajos de forma, sin carácter, sin competitividad, sin ganas, sin acierto,
sin ideas… Esto es un serio hándicap que Florentino se niega a ver. Añadimos a
un Isco que sigue también bajo de forma y a un Marcelo, que al menos está
lesionado, que es un constante regalo para los rivales.
Los mejores del partido han sido Reguilón y Odiozrola, y el
jugador del partido Vinicius. ¿Ha jugado Vinicius un partido descomunal? No,
apenas le ha dado tiempo. Pero ha salido con ganas, con descaro, con ganas de jugar,
con entusiasmo, apretando y al rato ha hecho falta defendiendo, ha ido con fe y
ha contagiado al resto que estaban muertos. Está claro que hay que hacer
limpieza, que se necesitan muchos fichajes y que si Solari va por este camino
mal vamos.
Lo mejor los tres puntos, vitales, recortar a Patético y
quitarnos a Valladolid de delante. Seguir sumando, coger confianza y mejorar en
el juego, sobre todo de cara al gol, porque la defensa me temo que no va poder
ser mientras sigan Ramos y compañía.
Hay que seguir jugando con velocidad, siempre hacia delante
y con las bandas, y dejar de tocar, y tocar, y tocar y lanzar melones sin
sentido. Me desesperaba ver como nadie quería probar un disparo desde lejos,
hasta que salió Vinicius. Lo dicho, tres puntos importantísimos.